Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta historias mínimas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historias mínimas. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de mayo de 2012

Pequeña historia de una canción

Disclaimer: Lo que aquí cuento no es original y tampoco nuevo, pero sí fue descubrimiento reciente para mí.

Hablábamos hace unos días con unos compañeros de trabajo, mientras esperábamos nuestro turno junto a la máquina de café, sobre cómo ciertas músicas transforman y reinterpretan lo que pensamos o sentimos, cuando uno de los presentes, muy atinadamente, contó la historia que relataré yo ahora: La historia de la mutación de una canción triste en cómica parodia.


Just a Gigolo / I ain't got nobody

Empecemos por el final. Muchos recordaremos  esto que cantaba David Lee Roth en los setenta, que entonces llegó a ser un completo éxito y todavía hoy se escucha  a menudo en las FM de este rincón del mundo. 

El video correspondiente es completamente disparatado (y no diré bizarro pues ya he aprendido que dicho término es otra cosa para la RAE).



Hay otras grabaciones de esos años, incluida una muy berreta de los siempre berretas Village People. Obviarémosla en aras del buen gusto.

Lo que no sabía yo entonces es que la canción:

a) no era de "los setenta" sino de mucho antes, y 
b) tampoco era "una" canción sino dos distintas, hábilmente ensambladas. 


I. Just a Gigolo

La primera parte está tomada de un hit en alemán de 1929, con música de un italiano y texto de un austriaco,  "Schöner Gigoló, armer Gigoló..." 

Schöner Gigolo, armer Gigolo
denke nicht mehr an die Zeiten,
wo du als Husar
goldverschnürt sogar,
konntest durch die Strassen reiten.
Uniform pasée, Mädchen sagt adieu,
schöne Welt, du gingst in Fransen.
Wenn das Herz dir auch bricht
zeig ein lachendes Gesicht!
Man zahlt, und du musst tanzen.

Una historia bien, bien triste: un soldado que fue héroe condecorado en la gran guerra del 14 y años después debe ganarse el pan trabajando de gigoló, bailando por por dinero:

Bello gigoló, pobre gigoló
no pienses más en los tiempos
en que como húsar
con doradas condecoraciones
cabalgabas por las calles.
El uniforme pasó, la muchacha te dijo adiós
hermoso mundo, te has desmoronado.
Aunque se te parta el corazón
¡muestra un rostro sonriente!
Se te paga, y debes bailar.

Lo popularizó en esos años Dajos Béla, un cantante, violinista y director de orquesta que había nacido en Kiev. 

(Por esas cosas del destino, cuando Bela huyó de la barbarie nazi recaló en estas pampas, donde por algunos años gozó de éxito actuando en vivo en la vieja Radio Splendid. Luego fue olvidado. Murió en La Falda).



Otra versión digna de ser recordada es la de Richard Tauber, uno de los mejores tenores de esa época de entreguerras, tan convulsa y sin embargo pródiga en talentos musicales indiscutibles.



La letra tuvo casi inmediata traducción al inglés y varios famosos la grabaron en esos años, entre otros un cierto Louis Armstrong y un tal Bing Crosby.

  

II. I ain't got nobody

La otra fuente es aun más vieja, un blues de 1915 "I ain't got nobody", aquí  grabado en 1925 por la maravillosa voz de Bessie Smith, "The Empress of the Blues" (que moriría pocos años después, tempranamente, en un accidente de autos).



 
 I+II = ?

No fue sino hasta fines de los cuarenta cuando un cantante, trompetista y entertainer nacido en New Orleans, de neta ascendencia siciliana, juntó las partes y armó esto que sería otro éxito rotundo.  El tipo se llamó Louis Prima. A él también se deben estos inmortales versos de transparente significado:

Hummala bebhuhla zeebuhla boobuhla
hummala bebhuhla zeebuhla bop

Como muestra este invalorable documento filmado,  además de cantar "a lo caradura" Louis  tiene cara de ídem y no pocas dotes de payaso; concedamos también parte del mérito a la refinada coreografía del ensamble.



Y así fue como dos letras desgarradoras, dos melodías melancólicas, quedaron para siempre jamás hermanadas y transformadas en una alegre gansada. Gentil Louis Prima, el mundo quedará eternamente en deuda con tu alquimia de cut & paste.  Que siga el corso.

Y colorín colorado, esta historia se ha acabado.  

(Ojalá los haya entretenido.)