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domingo, 10 de junio de 2012

Florencia y la Máquina

(Existe un dúo pop inglés llamado "Florence and the Machine". Esta es Florence Welch:

 

Además de decirles que Florence Welch es pelirroja (una debilidad mía), canta lindo y tiene admirables gambas, no haré en esta entrada ninguna otra mención a questa signorina. Quedan avisados. Fin de paréntesis.)

* * *

Aquella noche yo asistía a una presentación en el Gran Rex del brasileño Djavan. 

El recital tenía una parte acústica, en donde la voz humana no se esforzaba tanto, y otra con instrumentos eléctricos y mucho más potencia de sonido, en donde el volumen de la voz se exigía a pleno. 

Así empezaba ese día el concierto:


 Cantar, é mover o dom
do fundo de uma paixão
Seduzir, as pedras, catedrais, coração
Amar, é perder o tom
nas comas da ilusão
Revelar, todo o sentido
Vou andar, vou voar, pra ver o mundo
Nem que eu bebesse o mar
Encheria o que eu tenho de fundo

(Un capo, Djavan).
 
Noté, andando la noche, un hecho curioso: en la parte "intimista" era claro cómo este gran artista - a quien admiro y amo - no las tenía todas consigo a la hora de afinar. Digamos que cualquiera de oídos atentos percibía cómo a veces le pifiaba un poco, quedaba levemente fuera de tono. En cambio, para mi sorpresa, cuando había que "largar" todo el caudal vocal, ningún problema, sonaba perfecto, afinadísimo. Increíble, pensé primero. Seguí pensando: ¿o aquí hay gato encerrado? No, no es un gato el animalito oculto, deduje luego. Es más bien un perro, un perro pequeño pero perro al fin. 

Veamos: descartado de plano el burdo recurso del play-back, estafa al público reservada a artistas de la talla del comeperros Demis Roussos, de "Los Nocheros" o de los memorables (chorros) "Milli Vanilli", existen recursos mucho más sutiles. Y ampliamente usados. Muchos de mis ídolos, estoy seguro, los aplican. 

Con Peter Gabriel, por ejemplo, no tengo dudas: hace años su garganta no daba más y hacía algún que otro papelón, hoy se lo oye siempre impecable. ("Es que la gola se va..." me confesó Peter tras un renuncio. "Y la fama es puro cuento", casi le retruco. ) Bueno, de Peter para abajo, supongo que casi todos los que llenan estadios se apoyan en esta muleta.

El inicio de esta historia está asociado a cierto dispositivo electrónico llamado "Auto-Tune", pergeñado por un tal Andy Hidebrand, un ingeniero electrónico que ganaba su pan muy lejos de la industria de la música, analizando ondas sísmicas en pozos de petróleo. 

Así se ve la criatura:



Lo que permite este adminículo es procesar la voz de un cantante "en vivo", es decir, en tiempo real, y plancharla y acomodarla a piacere. 

La primera adelantada en usar "Auto -Tune" fue la eternamente joven Cher, en los noventa (no en los noventa de la edad de ella, es un poco más joven). Lo hizo en este famosísimo tema:


Desde entonces, "Auto-Tune" para todos parece haber sido el lema de los cantantes populares, salvo honrosas excepciones. Que yo sepa no lo usan todavía los cantantes de música "clásica", aunque éstos sí recurren a otra trampa: colocar en los teatros de ópera estratégicos micrófonos y sistemas de amplificación ocultos. Así canta casi cualquiera que afine bien (para los profesionales no es tan difícil) y ganan fama y millones supuestos tenores que no le llegan a la altura del zapato a las glorias del pasado (el pasado es apenas hace dos o tres décadas, cuando al que diosito no le había dado suficiente volumen la orquesta lo pasaba por arriba y a otra cosa.)

* * *

¿Entonces en el arte del canto todo tiempo pasado fue mejor? 

No tanto, hay contraejemplos. 

En los años treinta gozó de cierta fama una cantante lírica llamada Florence Foster Jenkins. Era una cantante "de culto", dicen hasta que llenaba teatros. Dejó algunos registros en disco que permiten apreciar lo que hacía. Por ejemplo éste, la dificilísima área de la Reina de la Noche, de "La Flauta Mágica" de WA Mozart. Sepan disculpar el ruido de fondo, la técnica de grabación de esa época no permitía otra cosa (¡cómo nos hemos malcriado con el tiempo!) 

En cuanto a la técnica de canto de Mrs. Florence, mejor juzguen ustedes: 



Si todavía están ahí, les dejo una pregunta:

¿Fue Florence Foster Jenkins una adelantada a su tiempo? ¿Su voz acaso no pedía a gritos (!) un invento como el Auto-Tune?


* * *


Resarcimiento a los que llegaron hasta el final de Florence: 


Como es otoño y es frío y es domingo y ya es de noche, aquí les dejo, a cuento de nada, para que nos vayamos a dormir con una sonrisa (que siempre necesitamos) una cancioncita:






Que tengan una muy buena semana.